La explotación sexual de millones de mujeres y niñ@s es el negocio de la industria del sexo y de proxenetas.

El proxenetismo convierte la violencia contra las mujeres, la explotación de nuestros cuerpos, la esclavitud de nuestras vidas,… en ingentes cantidades de beneficios económicos.

Que los Estados colaboren o no intervengan frente a esta grave vulneración de nuestros derechos humanos, es incomprensible.

Si la regulación de la Prostitución convierte directamente a los Estados en proxenetas, que se benefician de la violencia y la esclavitud de mujeres y niñas; aquellos Estados que no regulan formalmente, pero permiten la impunidad del proxenetismo, son sin duda colaboradores necesarios y por tanto también responsables.

Por tanto, estos Estados que sostienen, permiten, alimentan o toleran tal actividad económica son cómplices de la explotación, de la violencia y desigualdad que padecen las mujeres y niñas explotadas.

El Gobierno español y los Grupos parlamentarios del Congreso tienen una gran oportunidad de posicionar a nuestro Estado como una sociedad con tolerancia cero a todo tipo de violencia contra las mujeres. Para ello es imprescindible, al margen de otras medidas, la inclusión de medidas netamente abolicionistas, porque la prostitución es/debe ser cuestión de Estado.

STOP a la industria del sexo.

STOP al proxenetismo.

NO a los estados proxenetas